13 horas de infierno más tarde hemos llegado a Kiev. Ksenia, a la que tenemos que ponerle un piso, un monumento y apadrinarla de nuevo, nos ha conseguido un apartamento que está infinitamente mejor que el de Donetsk que está a ¡¡¡5 minutos del estadio andando!!! Un bastinazo. Ahora a ducharnos y a ver el partido para conocer nuestro rival el próximo domingo.
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